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jueves, 12 de enero de 2012

El Agua, El Arbol y el Río.

Ser, que en mi ribera vives, hazme saber al menos,
contéstame, no te calles, se conmigo sincero.

¿ No conoces ?, acaso, aquella que en mi seno llevo.

Por mi lecho transcurre, cuando ella cae del cielo
tan rápida discurre, que conocerla no puedo
cuando llega el estio, se evapora hacia el cielo.

¿ Como podré conocerla ?, dimelo ser alto y esbelto.
Dime si eres amigo, de aquella a quien conocer quiero

! No dejo, acaso, a tus pies tocar mi lecho ¡.
! No lava ella tus pies, desnudos y feúcos ¡.

Se, eres amigo de aquella a quien conocer quiero,
! no respondes malicioso ¡, acaso algun mal te he hecho.

! No están mis orillas llenas, de tus marchitos y secos dedos ¡.
! No navegan tus pardas, secas hojas ...
en el caudal de agua deliciosa, que recorre el mio lecho ¡.

Eres un ser ostentoso, pretensioso y grotesco,
¿ Por qué no contestas ?, Si de sobra conoces ...
aquella a quien conocer en este mundo mas deseo,
tú, la conoces mal amigo, ser beocio y tontuelo.

Si te sustentas de ella; ! No eres conmigo sincero ¡.
¿ Como podré conocer, aquella a quien tanto quiero ?.


Intente de convencerla, no sustentes a ese ser alto, esbelto,
a ese ser malicioso, a quien nombrar si quiera quiero,
mas no logré me escuchara, olvide, olvide ...    era tal mi deseo,
que olvide en ese instante, que alcanzarla no puedo.

Cansado he de estar, de este ser, pretensioso y grotesco
que no quiere ayudar a quien le lleva el sustento
ni si quiera me habla, hace sordo mi lamento.

Decidi al menos decir ....  
aqueste mi pensamiento.

Fueseme ella a escuchar...
deje estas palabras al viento:

Agua, clara deliciosa, dulce ser, que en mi lecho llevo,
ve despacio, no discurras rápido, como acostumbras a hacerlo,
no huyas de mi, Agua mía, pues sin conocerte, quererte quiero.


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